Mascotas y divorcio

Ante un proceso de divorcio o separación, nos encontramos ante la dolorosa situación de tener que decidir acerca de cuál de los cónyuges se queda con la mascota de la casa, como si tuviera la consideración de un bien más perteneciente a esta, como los muebles o la hipoteca.

Mascotas y divorcio

Nuestro actual código civil es del año 1889, un siglo y medio de distancia con respecto a la fecha actual. Teniendo en cuenta este dato, nos situamos ante una sociedad completamente distinta a la de hoy en día y cuya relación con los animales estaba destinada a cubrir actividades principalmente laborales (como animales de carga, asumían actividades de vigilancia, erradicaban especies invasoras etc).

Entendiendo este contexto histórico, la legislación de la época reguló la relación entre seres humanos y animales considerando a los últimos bienes muebles. Así lo determina el art 333 del CC:

“Todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles.”

No obstante, la sociedad ha cambiado a lo largo del tiempo. En el último siglo pasamos de vivir en zonas prevalecientemente agrarias a desplazarnos a núcleos urbanos, donde el espacio cada vez es más reducido y hemos sustituido las labores antes realizadas por animales por maquinaria. Por tanto, el estatus de los animales ha variado, tomando la consideración de animales de compañía.

La sociedad ha evolucionado, siendo el núcleo de esta evolución la familia. Ante el creciente aumento de casos de separación o divorcio, las familias se han encontrado ante la disyuntiva de qué hacer con los animales domésticos.

Los animales, tal y como hemos mencionado antes, por tanto durante todo este período han sido considerados legalmente como una cosa más, teniendo en cuenta que en todo caso quien asumía la responsabilidad de los animales domésticos era el titular del bien. Considerando esta postura, la persona que no fuera titular del bien no tiene ninguna responsabilidad sobre el animal pero tampoco ningún derecho, por ejemplo un derecho de visitas.

Ya la legislación penal actual contempla esta creciente sensibilidad en torno a los animales, donde se hace una distinción sobre daños a los animales domésticos y a las cosas, además de endurecer las penas por maltrato animal. En base a esto, nuestra más reciente jurisprudencia ha contemplado la custodia compartida de los animales de compañía, entendiendo tal y como describe la sentencia emitida por el Juzgado de Primera Instancia número 9 de Valladolid de fecha de 27 de mayo de 2019 la consideración de los animales como “seres dotados de sensibilidad” y por tanto se debe “atender al bienestar del animal” cuando se ventilen cuestiones jurídicas que afecten a su propiedad, como el derecho de propiedad o el derecho de uso y disfrute.

En esta sentencia el juez establece un sistema de custodia compartida del animal de seis meses con cada dueño, puesto que ambos viven en localidades distintas. La decisión es tomada no solo en base a la legislación del Código Civil como se hacía hasta el momento, si no al “interés y bienestar del animal”, así como el de la familia y los implicados. Además de un régimen de custodia compartida, se establece la posibilidad de establecer visitas cuando alguno de los cónyuges esté en la localidad donde reside el otro.

Actualmente se está tramitando una proposición de Ley en el Congreso para reformar el Código civil, la Ley hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento civil en esta materia, y recoge lo siguiente:

«Artículo 94 bis. La autoridad judicial confiará para su cuidado a los animales de compañía a uno o ambos cónyuges, atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar del animal, con independencia de la titularidad dominical de este.»

Por lo tanto el único responsable no será el titular del animal, sino ambos cónyuges. Es necesario tener en cuenta esta legislación puesto que a pesar de no estar en vigor aún, los tribunales van a tenerla en cuenta a la hora determinar quiénes son las personas responsables del animal.

¿QÚE DEBEMOS HACER ENTONCES?

Si nos encontramos ante esta situación, mi recomendación como profesional es en primer lugar agotar la vía amistosa, tal y como haríamos con el resto de aspectos del divorcio, estableciendo compromisos que podemos materializar, dado que de otra forma podríamos encontrarnos ante un incumplimiento del Convenio Regulador del divorcio si fuera tramitado de mutuo acuerdo.

En caso contrario, esta cuestión se dilucidaría en un procedimiento judicial, junto al resto de cláusulas en las que no se ha conseguido alcanzar acuerdo. No obstante, y teniendo en cuenta la nueva proposición de ley, es lógico pensar que el Juez puede determinar un régimen de custodia compartida, con visitas, asumiendo por mitades iguales los gastos generados por el animal, considerando a ambos cónyuges cotitulares de los animales, asumiendo por tanto deberes y derechos del mismo en base al interés y bienestar del animal”, así como el de la familia y los implicados.

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