La custodia compartida se ha convertido en una opción habitual en los procesos de separación, sin embargo, presenta varias desventajas que deben ser analizadas cuidadosamente. En primer lugar, la falta de acuerdo entre los padres puede generar un ambiente tenso que afecte directamente a los niños. Este conflicto constante puede repercutir en su desarrollo emocional.
Además, la disparidad en la disponibilidad de los progenitores para cumplir con las responsabilidades puede provocar desequilibrios en el cuidado cotidiano del menor, creando así situaciones de inseguridad para el niño. También hay que considerar los aspectos logísticos, ya que los cambios frecuentes de residencia pueden ser estresantes para el menor.
En este contexto, es fundamental contar con el asesoramiento de un abogado especializado en derecho de familia como MARÍN Y OLAYO ABOGADOS S.C, que pueda guiar a las partes en la búsqueda de la mejor solución para todos, especialmente para los niños.





